Lo que quieres es alguien que te escuche, no te de la chapa y te solucione los marrones.
¿Me equivoco?
Dicen que los científicos somos raros.
Un químico “de palo” que cambió la bata por la corbata.
Eso sí que era raro a principios de los 2000.
Me cambié al lado oscuro.
En 2006 facturé 57.678,43€.
En 2020 me fue un poco mejor.
En total, facturé 1.085.164,75€.
Nunca soñé con llegar a esto, ni de lejos.
Es, con diferencia, la mayor facturación que he hecho como vendedor en toda mi vida (aunque pienso superarla).
En realidad, es sencillo.
Cada año mejoro mi forma de escuchar y he dejado de soltar speechs infumables.
Y cada año vendo mejor.
Pero sencillo no significa fácil.
Durante 20 años en en el sector del laboratorio, he mejorado mis mejoras y perfeccionado mis perfeccionamientos.
Hoy, para trabajar juntos, no te exijo casi nada: solo rellenar un archivo Word para darte de alta en mi sistema y aceptar mi forma de pago.
A cambio, hago que tu laboratorio no pare. Que cuando estés en una reunión, tengas la tranquilidad de que nadie te venga con una emergencia; o que cuando estés en un análisis, no tengas que dejarlo a medias porque sabes que tienes todo lo que necesitas encima de la mesa; o que puedas volverte a casa con tus hijos, sabiendo que en el trabajo está todo bien y orden.
Los 259 clientes (solo en SGL) con los que he trabajado saben de lo que hablo.
Durante 20 años he trabajado en varias empresas del sector, pero nunca había vuelto a una de ellas.
Hoy, trabajo en SGL, donde ya trabajé durante casi 10 años y conseguí mis mayores éxitos profesionales y personales.
Por algo será.
Los años han sido generosos conmigo y tú también lo has sido.
Y te doy las gracias.
Si quieres saber que hay detrás del químico de palo y de cómo puedo hacer que tu laboratorio no pare, déjame tu mejor email y nos vemos dentro (te regalo un documento con el que puedes sentirte muy identificado).
