Lo que quieres es alguien que no te haga perder el tiempo, no te dé la chapa y te solucione los marrones.
¿Me equivoco?
Y es que en un laboratorio, las cosas van muy rápidas.
A veces demasiado, ¿verdad?
Todo es para ayer.
Y claro, ponerte tú a buscar un presupuesto de un equipo, a elegir una columna de HPLC para un análisis, a buscar el reactivo que tarde lo menos posible, o a ver qué placas de TSA son las que mayor caducidad tienen, pues…
A ver, que poder puedes, pero llegar a todo es complicado.
Te entiendo perfectamente, porque yo también estuve ahí, trabajando en un laboratorio.
Poniéndome la bata llena de manchas, los guantes azules de nitrilo sin polvo, revisando el cuaderno, encendiendo el equipo de absorción atómica y el microondas para las digestiones y revisando si estaba todo el material, mientras notaba el aliento de mi jefa detrás de mi nuca, para que le diera algún resultado y poder publicar cuanto antes.
Y lo que menos me apetecía era recibir al comercial de turno, que venía a hablar de su libro, a soltarme un rollo macabeo y yo pensando que hacerle un pedido de unos filtros de membrana de fibra de vidrio, era la única manera de que se largara de una maldita vez.
Lo que es trabajar en un laboratorio, vamos.
Dicen que los científicos somos raros.
Un químico “de palo” que cambió la bata por la corbata.
Eso sí que era raro a principios de los 2000.
Cambiarse a ventas, al lado oscuro.
En 2006 facturé 57.678,43€.
En 2020 me fue un poco mejor.
En total, facturé 1.085.164,75€.
Nunca soñé con llegar a esto, ni de lejos.
Es, con diferencia, la mayor facturación que he hecho como vendedor en toda mi vida (aunque pienso superarla).
En realidad, es sencillo.
Cada año mejoro mi forma de escuchar y preguntar y he dejado de soltar speeches infumables.
Y cada año vendo mejor.
Pero sencillo no significa fácil.
Durante 20 años visitando científicos en laboratorios, he mejorado mis mejoras y perfeccionado mis perfeccionamientos.
Hoy, para trabajar juntos, no te exijo casi nada: solo rellenar un archivo Word para darte de alta en mi SAP y aceptar mi forma de pago.
A cambio, hago que tu laboratorio no pare.
Podrás meterte en una reunión sin presión y que no estés pendiente de si te llega una notificación o de si te llama alguien al móvil con algún marrón.
Podrás estás analizando y pensando, sin dejarlo a medias porque sabes que tienes todo lo que necesitas encima de la poyata.
Podrás volver a casa con tus hijos, tu pareja, tu amante o tu perro, sabiendo que en el laboratorio está todo controlado y en orden.
¿Magia? no. Ciencia (y gestión).
Los cientos de laboratorios que he visitado saben de lo que hablo.
Durante mi vida profesional he trabajado en varias empresas, pero nunca había vuelto a una de ellas.
Hoy, trabajo en SGL, otra vez (me va la marcha), volví en 2025.
Por algo será.
Los años han sido generosos conmigo y tú también lo has sido.
Y te doy las gracias.
Llegados a este punto, solo puedes hacer dos cosas.
Ni una, ni tres.
Dos cosas.
La primera es escribirme para ponerte en contacto conmigo y ver si tiene sentido que trabajemos juntos.
No solo lo decides tú, yo también elijo a mis clientes.
Valoro enormemente tanto tu tiempo como el mío y odio hacer perder el tiempo a la gente y que me lo hagan perder.
La segunda cosa es que puedes apuntarte a mi lista, donde hay más de 1.300 científicos, con un punto de locura la verdad, que reciben mis benditos escritos varios días a la semana (si te parece mucho, no te apuntes).
Podría ponerte algún testimonio no solicitado, pero podrías pensar que me los invento o son de mis primos o mi madre, así que tendrás que arriesgarte (si esto te molesta, no te apuntes).
Es gratis, solo requiere un mínimo esfuerzo: dejarme un email que abras habitualmente (si esto es demasiado esfuerzo, no te apuntes).
Si luego te aburro o acabas odiándome, te das de baja y tan amigos.
Ah, suelo decir tacos y de vez en cuando intentaré venderte algo (si esto te ofende, no te apuntes).
Te apuntas aquí abajo (si que todavía tienes ganas).
P.D.: lo del documento es un archivo de vivencias en la época en la que trabajé gratis en un laboratorio (para echarte unas risas vamos).
Te he mentido… Debes puedes hacer las dos cosas.
