La semana pasada leí una historia que me dejó helado…
Una historia de superación y dolor, que me gustaría que conocieras (es una historia real que leí del Maho More).
Te la cuento.
“Javier trabajaba de consultor en una multinacional y le iba muy bien.
Estaba felizmente casado con hijos y le iba muy bien. Su mujer se queda embarazada ¡qué alegría!
De repente, a su mujer le diagnostican un tumor en el cerebro en plena gestación. El tratamiento era muy agresivo y se piensan mucho someterse a él, por las posibles consecuencias para el feto, pero el reloj corre en su contra.
Deciden adelantar el parto y el niño nace prematuro, muy prematuro. Mario nace con parálisis cerebral y su mujer…fallece.
A Javier se le viene el mundo encima, sin su mujer, con sus otros hijos a cargo y con un bebé al que hay que darle cuidados extremos.
Se vuelve loco buscando distintos profesionales para ayudar al desarrollo temprano de su hijo. Yendo de un lado a otro, como gheisa por arrozal.
Y en un momento se acuerda de que “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Es decir, decide montar un centro al que llama Anda Conmigo, donde los profesionales van al centro y su hijo es el que recibe allí los tratamientos.
Empiezan a venir más niños al centro para recibir tratamiento. Javier decide empezar a abrir más centros para poder ayudar a más familias.
Hoy tiene 88 centros repartidos por toda España y en breve comenzará su aventura en México y Chile.
Javier representa lo que yo llamo un “Negocio con alma”. los negocios tienen que ganar dinero, faltaría más, pero cuando una empresa tiene “propósito” todo va sobre ruedas”.
Negocios con alma, qué buen concepto.
No te voy a contar la milonga de que la empresa para la que trabajo dona parte de sus beneficios a asociaciones o centros como el de Javier, no.
Tampoco te voy a decir que colaboro con 40 ONGs.
Pero si te puedo decir que mi propósito no es simplemente venderte, hay algo más.
Como yo también trabajé en un laboratorio, tengo esa conexión que me hace conocer la satisfacción que produce usar un producto, un equipo o incluso una botella de químico y que todo salga bien en tu análisis.
Y hasta mejore lo que ya tenías y con ese beneficio extra, ganes tiempo para dedicar a otro asunto, otro análisis o lo que quieras.
Si te puedo decir que soy adicto a solucionar, a ayudar, a mejorar.
En ocasiones puede llegar a ser un problema (para mí, no para ti) porque esa obsesión me puede llevar tiempo.
Pero si el resultado final es bueno, compensa.
Si quieres que colaboremos para que ambos tengamos un propósito más allá de la compra o la venta, escríbeme y hablamos.
Que la Ciencia te acompañe.
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