Imagina que yo soy tu dentista

La semana pasada mi mujer estuvo en el dentista.

Podríamos decir que ha tenido un problema gordo.

Tenía una endodoncia en una muela (desde hace años) y el otro día comiendo, se le cayó un trozo.

Mal rollo.

Menos mal que en nuestro dentista habitual, la cogieron esa misma tarde de urgencia.

Ese día no hicieron más que sellarle la muela para poder aguantar hasta unos días después, donde le reconstruirían la muela lo mejor posible.

Este dentista, si puede salvarte una pieza, lo hará.

Realmente es médico (digestivo), pero luego tiró hacia la odontología y ahí está, con su clínica de barrio, dándolo todo.

Pero hay un problema.

Nosotros ya lo tenemos asumido, pero nos ha pasado con gente que no le conoce.

Si tienes cita a las 6 de la tarde, puede que no entres en la sala hasta las 8.

Luego tienes que aguantar una charla (en ocasiones interesante, en otras no).

Los que no vuelven, más que charla, le llaman chapa.

Te cuenta su vida.

Además, en una persona algo “pegajosa”, quiero decir, que en lugar de dar la mano, te da un abrazo aunque sea la primera vez que te vea.

Besos por doquier y manoseo inocente.

A mí no me importa, me da más confianza en un sitio que cuando entro me tiemblan las piernas, estoy nervioso y estoy muy tenso.

Supongo que esto le pasa a mucha gente.

Lo del manoseo no, lo de que se pone nervioso en el dentista.

El caso es que finalmente le dieron cita para unos días después. A las 7 y media.

Mi mujer me iba mandando whatsapps informándome de la situación (más que nada por si le daba tiempo a cenar con nosotros… qué ingenua).

Entró en la sala a las 9 y cuarto.

No me sorprendió conociendo a este dentista.

A las 11 de la noche todavía no había vuelto a casa y ahí sí, me preocupé un poco.

Llamé a mi mujer por teléfono y no me lo cogía, así que llamé a la clínica.

Me lo cogió el dentista.

Me dijo que pillaba a mi mujer justo saliendo por la puerta.

Y entonces noté en su forma de hablar como si me estuviera abrazando con palabras, por como se expresaba.

Como si me estuviera pasando la mano por la espalda para tranquilizarme.

Luego se tiró flores.

Me dijo que había hecho un trabajo minucioso y de gran calidad.

Que la cosa estaba peor de lo que pensaba y que había tenido que reconstruir la muela entera, ya que solo tenía decente la parte interna.

Sinceramente, creo que esto no lo hubiera hecho cualquiera.

Otro dentista le habría dicho que la muela fuera e implante.

Pero este dentista no.

Utilizó su experiencia y su calidad trabajando y lo puso al servicio de su cliente.

Se dejó la piel (¡acabó a las 11 de la noche!).

Consiguió que pudiera comer, incluso si quisiera, esa misma noche (por supuesto que cenó).

Bueno, habrá quien diga que eso de esperar 2 horas y tener que aguantar una chapa larguísima, no le merece la pena.

A mí, a mi mujer y a nuestra familia sí.

A algunos familiares míos no.

Si el resultado es el mejor que puedes obtener, ¿por qué ir a otro sitio?

Ahora imagina que yo soy tu dentista.

Pero que el tema del tiempo se mejora.

¿Tienes algo mejor en el mercado?

Eso lo tendrás que decir o decidir tú.

Los que me siguen y trabajan conmigo (lo mismo eres tú uno de ellos) saben lo que hay.

Si quieres que sea tu dentista (sin manoseos) del futuro, que mejora los tiempos, ya sabes lo que tienes que hacer.

Que tengas un día estupendo.


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