Cuando escuché esta frase que se atribuye a Rosalind Franklin, algo hizo clic en mi cabeza.
Y es que llevo escribiendo desde 2022.
Un químico “de palo” escribiendo a científicos sin saber si había alguien al otro lado.
Bueno, mi madre sabía que estaba, porque de vez en cuando contestaba.
Y la bola empezó a crecer.
Lo que inicialmente era un juego, algo para estar en contacto con científicos y ver qué pasaba, se ha convertido en algo adictivo.
Adictivo para mí (espero que también para algún suscriptor)
Hago que tus mañanas de científico sean menos aburridas y aprendas cositas para poder aplicar en tu laboratorio.
