Lo que puedo hacer en tu laboratorio y nadie te ha hecho antes

Un jardinero plantó una semilla de bambú junto a su huerto.

La regó cada día, con paciencia.

Pasó un año… y nada.

Dos años… nada.

Tres… cuadro… nada.

Muchos habrían dejado de intentarlo, pero él siguió regando.

En el quinto año, finalmente, el bambú comenzó a crecer.

En pocas semanas alcanzó varios metros de altura.

El jardinero sonrió y dijo:

  • No tardó cinco semanas, sino cinco años en crecer.

Durante todo ese tiempo, estaba echando raíces.

Esto me lo contó mi maestro de yoga hace unas semanas en la charla previa a la práctica que después hicimos.

La vida, a veces, parece quieta.

Pero debajo, algo está creciendo.

La paciencia no es inactividad, es el arte de cuidar la raíces sin ver todavía los brotes.

(esto también lo dijo mi maestro).

La Ciencia en cierto modo es así.

¿Cuántos años se lleva investigando y buscando un remedio contra el SIDA?

Los Científicos todavía están regando.

Pero las raíces están ahí, desarrollándose y llegará un momento que tendrán que salir.

La Ciencia es paciencia, pero es hacer (regar).

No es quedarse parado y esperar.

Por eso cuando visito un laboratorio y empiezo a regar, hasta que no pasa un tiempo, no veo los brotes.

¿Y eso me desanima?

No hijo no.

Con casi 20 años dedicándome a esto, algo de paciencia tengo.

La paciencia es la reina de las Ciencias (o eso dicen algunos).

Si quieres que vaya a regar tu laboratorio (j0der cómo suena esto), no tengo ningún problema.

Ahora que llegamos al final de año, te puede interesar (o para 2026). Te aseguro que en mi regadera (otra vez me suena rarete… jajaja) tengo los ingredientes necesarios para que juntos cultivemos un huerto entero.

Que la Ciencia te acompañe.


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